‘Puños de Harina’, un “orgullo” de obra

Jesús Torres deslumbra y emociona en el Infanta Isabel

‘Puños de Harina’ no es sólo una estupenda obra magistralmente interpretada por su único actor y también director, Jesús Torres, es, además, un canto a la lucha personal de dos hombres gitanos, en diferentes tiempos y espacios, pero sufriendo la misma marginación y maltrato por su sexualidad, y también por su raza y color de piel.

¿Qué es un hombre de verdad? Se preguntan ambos.

¿Qué es un hombre de verdad? Deberíamos preguntarnos.

¿Esa masculinidad la marca la sexualidad, la violencia, el color de la piel?

Saúl y Rukeli. El uno en las ferias españolas y el otro en la Alemania de Hitler, el uno de camión en camión y el otro de ring en ring.

Saúl, un joven gitano, incomprendido y marginado por su salvaje padre en un entorno donde todo es peligroso y él la víctima propicia; y Rukeli, el famoso boxeador de los años treinta que desafió al mismísimo Hitler, a la sociedad pre nazi alemana y que cayó por todo ello bajo la asfixia de una cámara de gas en un campo de concentración alemán.

Ser uno mismo cuesta mucho siempre y en todo lugar, pero ser uno mismo cuando tu entorno no te lo permite e incluso te juegas la misma vida, es un mérito que solo pocos consiguen, al que sólo pocos se atreven y que ayuda a recordar la dimensión de esa palabra que ahora todos utilizamos relacionadas con la diversión, la fiesta y la reivindicación. Esta palabra no es otra que el ORGULLO de ser uno mismo y a cualquier precio.

Y aquí viene mi reflexión: la maravillosa obra y el espléndido trabajo del actor Jesús Torres en ‘Puños de harina’ se pueden ver todavía hasta el día 10 de julio en el Teatro Infanta Isabel, en pleno epicentro del barrio de Chueca, donde estos días se celebra la gran fiesta del ORGULLO. Las calles, las terrazas, los bares, las plazas y los restaurantes a rebosar. Pero el teatro, no.

Si hay una fecha idónea y un lugar ideal para que se represente ‘Puños de Harina’ es ahora y ahí. Y yo quisiera poner mi pequeño granito de arena para convencer a todos aquellos que están de visita por Madrid, que esas dos horas de puro y mágico teatro formen parte de su celebración del orgullo de este año.

Porque es valiente, porque cuenta la historia de dos hombres que no se me amedrentaron y lucharon contra viento y marea por ser ellos mismos, por defender su raza y su sexualidad, y uno de ellos se dejó la vida en el empeño.

Tremendamente interesante conocer la historia real de Rukeli, el gran boxeador castigado por la Alemania nazi en plena cumbre de su carrera y la de Saúl, cualquier niño gitano, de cualquier ciudad, en cualquier tiempo. Las palizas, la vergüenza, el miedo, el tener que convencer a quienes no te importan, el tener que hacer lo que ellos quieren y tú no, es algo que a todos nos suena y que pareciera que ya no ocurre o que es algo anecdótico. Pero no se nos debe olvidar que no, que reivindicar y sentir orgullo de lo que uno es, es eso. La fiesta es celebrar que algunos, no todos ni en todos los lugares, lo hemos conseguido.

Visitar el Teatro Infanta Isabel y dejar que Jesús Torres nos deslumbre con su entrega, su talento, su increíble energía física, su trabajo vocal, y su radiante luz debería ser “obligatorio” en los días que quedan de fiesta del orgullo.

Un ring, donde el boxeador se bate contra la vida misma, pero que podría ser la jaula en la que todos vivimos hasta que nos permitimos vivir en libertad, unas proyecciones que envuelven en determinados momentos la historia, un ir y venir constante e inagotable, una historia (dos) con todo tipo de ingredientes, y una calidad artística (diseño de luces incluido) que no te dejará indiferente.

Round tras round, golpe tras golpe o lo que es igual, año tras año, vemos desgranarse la vida, milagro y lucha de estos dos ejemplos de hombres de verdad, todo con un ritmo que nunca decae y una profunda verdad.

Jesús Torres demuestra ser un actor que debe ser tenido en cuenta por la profesión, y ésta es su gran carta de presentación. ‘Puños de harina’ es un orgullo de obra y un orgullo de trabajo. Es tan cruel y esperanzadora como la vida misma y te está esperando en el Teatro Infanta Isabel hasta el día 10 de julio.

Yo no me la perdería.

Te lo digo con mucho orgullo.

Puños de harina:

Texto, dirección e interpretación: Jesús Torres.

Diseño de iluminación: Jesús Díaz Cortés.

Escenografía: Jesús Díaz Cortés y Jesús Torres.

Espacio sonoro: Alberto Granados Reguilón.

Entrenador de boxeo: Nelson Dotel.

Entrenamiento personal: Diana Caro.

Produce: El Aedo Teatro.

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Actor, cantante y ocasionalmente escritor. He desarrollado una amplísima carrera en la televisión, el cine, y sobre todo en el teatro musical participando en producciones como ‘Mamma Mía’,  ‘Antoine’, ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘Cuéntame cómo pasó’. Actualmente actuando en el musical ‘El Médico’.

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