Opinión

Bienvenido al eterno casting

Por Alberto Vázquez
21/julio/2021
Volver a empezar o el eterno casting

Hasta hace relativamente poco la palabra casting era utilizada por la gente de la profesión artística. De unos años a esta parte, sobre todo desde la aparición de los realitys o de los programas concurso en televisión, ya casi todo el mundo sabe qué es un casting. Se trata de la preselección que hacen los productores o los directores para saber con quién contar para su proyecto, su programa, su obra e incluso su empresa.

Para los que nos hemos dedicado casi siempre al mundo de la escena, la ficción y el teatro, el casting es algo tan cotidiano y tan inherente a nosotros que casi convivimos con ello. No importa cuántos trabajos hayas hecho, lo importantes que hayan sido o que los productores o directores te conozcan. El proceso del casting es cada vez más frecuente y más complicado, porque cada vez son más los que pasan por él para llegar a un trabajo final.

El casting tiene una parte positiva y otra bastante deprimente. La positiva es que te obligas a rendir ante quienes serán tus empresarios o tus jefes y eso te tiene en alerta y no permite que te relajes y sigas con tu proceso de crecer o de seguir preparándote en todas las facetas.

La otra parte menos agradable es la de sentir que siempre estás empezando, que siempre tienes que estar demostrando y que la mayoría de las veces lo que te espera es un no por respuesta o ni siquiera una respuesta. Simplemente el silencio.

Es algo tan nuestro como el estudiar, el estrenar, el ir al teatro, al plató o el decir adiós a un personaje y a un trabajo que te han llenado de alegrías o de vivencias.

Cuando uno observa un casting desde fuera -después de haberlos hecho en tantas ocasiones- desde el otro lado, se da cuenta de que muchas veces no se busca a quién lo hace mejor sino a quien te convence, te enamora o te hace creer en sus capacidades globales y en su capacidad de respuesta ante las peticiones del director. Es triste ver cómo nos ponemos cuando creemos ser juzgados o sabemos ser juzgados.

Quizá una bonita manera de enfrentar un casting sería: “Voy a disfrutarlo, voy a hacerlo lo mejor que pueda y voy a intentar que vosotros, los que me estáis viendo, disfrutéis conmigo”.

Nadie es mejor ni peor, pero si logramos cambiar los nervios por el disfrute, la presión por el gozo y, sobre todo, si sabemos que todos los que estamos allí ejecutando u observando lo único que queremos es que el resultado sea lo mejor posible y que lo podamos disfrutar el mayor tiempo posible, a lo mejor los castings empiezan a ser una parte más relajada y cotidiana de nuestras carreras. Y sobre todo un pasito más que nos haga llegar más arriba o más enteros según van pasando los años.

Al fin y al cabo, todos pedimos o rezamos por ser convocados, porque es el primer paso para conseguir el ansiado trabajo. Pedimos estar en la mente de esos directores de casting que son el filtro de casi todo y que tantas veces no te permiten ni siquiera acceder a ser visto.

Así pues, el casting hoy en día no deja de ser una auténtica bendición para todo artista que quiera vivir de esto.

Disfruta y bienvenido al eterno casting.

Alberto Vázquez Actor, cantante y ocasionalmente escritor. Ha desarrollado una amplísima carrera en la televisión, el cine, y sobre todo en el teatro musical participando en producciones como 'Mamma Mía',  'Antoine', 'Amar en tiempos revueltos' o 'Cuéntame cómo pasó'.

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