Opinión

‘Antoine’, se abre el telón, miren con el corazón

Por Alberto D. Prieto
25/enero/2021

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles“.

Háganlo… aunque estén leyendo esto en el suyo. ¿Ya? ¿Seguro? Asusta un poco, ¿verdad? El teléfono apagado, ese silencio enorme… ¡Mentira! No es así. Porque no muy lejos, hay alguien a quien mirar.

Empecemos por mirar… asusta más, cierto.

Tenía usted que haber puesto los pies en el suelo antes.

Claro, porque la eterna cinta transportadora sobre la que vivimos, a toda velocidad, nos lleva a quién sabe dónde. Ni ella lo sabe. Tampoco a nosotros nos importa, simplemente nos lleva. Y eso nos satisface, nos calma, hasta nos completa. ¿No es así?

No, no es así. Y ahora, ¿cómo hacemos? Podríamos haber probado, antes, a mirarnos dentro. Podríamos haber probado, antes, a cambiar la mirada.

Porque lo esencial es invisible a los ojos. Y los que somos ya personas mayores, hace tiempo que no somos capaces de comprender algo por nosotros mismos. Le pedimos estímulos a twitter, recuerdos a facebook, obligaciones al mail o resolvemos las dudas en google. Y si levantamos la vista, no estamos preparados para el traspasar el telón de otro adulto que mira.

¡Oiga, que le he dicho que apague el teléfono! ¿No se da cuenta de que nadie mira su pantalla con el corazón, y que sólo así se puede ver bien?

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles“.

…pues está a punto de comenzar una aventura musical increíble. Después de triunfar en Madrid durante dos meses, desde finales noviembre y en dos de los teatros emblemáticos de la Gran Vía, ‘Antoine’, el musical, se prepara para levantar el vuelo de su gira por España.

Próxima parada, el Olympia de Valencia.

Dario Regattieri es un señor que ya peina canas. Es productor del espectáculo y CEO de beon. Worldwide, una empresa que son cinco, una “casa de locos organizada” que monta eventos, entretiene, comunica, hace publicidad e innova. Un día, hace un par de años, Dario cometió la locura de apagar su teléfono móvil, de hacerlo de verdad para abrir ‘El principito’.

Y descubrió que, efectivamente, no es un libro para niños, sino para “el niño que todos fuimos una vez“… o el que seguimos siendo si es que el corazón nos late tan fuerte que mira. Y cruza la mirada. Y reconoce a otro “niño”, en su caso a un tal Ignasi Vidal.

-Por favor, Ignasi, apaga tu teléfono móvil y escúchame con el alma… le diría Dario.

E Ignasi apagó su aparato. Actor, cantante, dramaturgo y director, se montó en el avión de Antoine de Saint-Exupéry y surcó los cielos de todos sus sueños. Revisitó el librito, investigó al autor, se enamoró de las almas gemelas del personaje y del piloto (¿quién es quién entre los dos?) y las fusionó en un libreto emocionante.

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles

La música original del espectáculo corre a cargo de otro artista que trabaja con el alma. Uno que traduce a pentagramas las emociones que lo rebosan. Shuarma, cantante y compositor (pero nunca antes actor) del grupo barcelonés Elefantes, atendió la llamada apagando tan fuerte su teléfono móvil que abordó el trabajo mimetizándose con el pequeño príncipe.

-Por favor, Shuarma, no vuelvas a encender tu teléfono móvil, y acepta el papel… le dijo Ignasi.

Antoine de Saint-Exupéry nació en el año 1900, en Lyon. Pero su hogar siempre estuvo en las estrellas. Él y su Principito, los dos, fueron pilotos. Él trabajó para empresas de correo y transporte aéreo en África y Sudamérica y su personaje visitó traducido a todas las lenguas de la Tierra portando un mensaje: “Tu rosa es igual que las demás, pero es la tuya, es el tiempo que le has dedicado lo que la hizo especial”.

Los dos, Antoine y su pequeño príncipe se dejaron la vida en ello y hoy nos la llenan en este musical de emoción inigualable. Siéntense en el patio de butacas, apaguen sus teléfonos móviles, levanten la vista y miren con el corazón. Traspasen el telón.

Alberto D. Prieto
Periodista desde 1997 y máster en Marketing digital desde 2017. Especializado en información internacional y política nacional. Amante de la cultura. Ejerzo el periodismo con independencia.

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