Lucía Miranda, premiada directora y dramaturga

“Somos relato, cómo nos contamos”

Lucía Miranda, directora de teatro y dramaturga con compañía propia, el Cross Border. También es madre de una niña de dos años y una viajera incansable que ha vivido de los 20 a los 37 años cogiendo aviones como quien coge trenes, lo que ha hecho que no sepa muy bien de dónde es… Pero nació en Valladolid en el año 1982, hace ya 40. Y en esa infancia y ese hogar los libros tenían protagonismo absoluto. Era de prever que inmediatamente después de la lectura viniera la escritura, con diarios, cartas, cuentos o guiones de programas de radio soñados. Dice que Domingo Ortega, director del aula de Teatro de la Universidad Carlos III de Madrid le infundió el amor por el trabajo de participación con el público.

Trabajó cuatro años en la producción del Festival de Almagro, y luego pasó por el Vassar College y NYU.

En Estados Unidos aprendió que un aula o una cárcel pueden ser un escenario igual de valiosos y con esa idea se volvió a España. Su laboratorio teatral se llama Cross Border, son su gran familia y, desde ahí, se ha consolidado como una de las directoras y dramaturgas más importantes de nuestro teatro.

Le fascina escribir y viajar con esos textos a cualquier lugar del mundo para compartir comidas y álbumes familiares, además de relatos.

Mucho hemos disfrutado de sus montajes y sus obras y mucho nos queda por ver de esta extraordinaria mujer que aún está en el inicio de un viaje de lo más prometedor.

Alberto Vázquez: Mujer, en la cuarentena y de Valladolid… ¿Ha sido duro el camino?

Lucía Miranda: Ha sido trabajoso, creo que todos los que vivimos de esto somos muy trabajadores, y en el caso de las mujeres que elegimos roles en la profesión históricamente masculinizados, como son la dirección, la dramaturgia o ser empresarias teatrales, se nos dobla la apuesta. Y cuando llega la maternidad, ya ni te cuento.

He tenido la suerte de tener unos padres que me apoyan de manera increíble, y una red de amigos que no han dudado en plantarse con su coche si el de producción se estropeaba. Crecer en Valladolid fue una gran escuela, es una ciudad que, aunque conservadora, está repleta de librerías y cines, y ahí me refugiaba los inviernos de la adolescencia.

Para mí ha sido duro hacer lo que yo quería hacer, esas “cosas raras” de los trabajos comunitarios y el arte-educación del que hace 15 años no se oía hablar. Cuando llegué a España después de varios años fuera, eso estaba por hacer, y ha sido precioso el camino, pero también he tenido que escuchar cada cosa…

Alberto Vázquez: ¿Cuándo y cómo descubriste que lo tuyo era la dirección y la dramaturgia?

Lucía Miranda: Pues primero quise ser actriz, después ejercí unos años de gestora cultural, y a los 24 años dirigí mi primer espectáculo en una universidad estadounidense, como proyecto educativo y funcionó súper bien. Llegué a ello de manera un poco azarosa, porque yo iba a tomar clases de interpretación y danza contemporánea, pero me disloqué la rótula en mi tercer día allí… y tuve que cambiar las asignaturas por cosas como dramaturgia y género. Entonces monté mi primera obra de teatro y el profesorado me animó a pedir una beca Fulbright y a seguir. El paso profesional lo di a los 27, ahí hice mi primer montaje profesional en un teatro del Off Broadway, que también funcionó muy bien, se vino de gira por los festivales de verano a España, y ya me volví loca y dije, aquí me quedo. La dramaturgia también fue un poco azarosa. He escrito desde siempre, pero no me sentía escritora. Con ‘Nora,1959’, lo primero que hice en el CDN, me lancé y ya le cogí el gusto. Creo que hay muchas cosas en esta profesión que se van descubriendo según vas haciendo.

Alberto Vázquez: ¿Qué es The Cross Border Project?

Lucía Miranda: Es mi proyecto vital, es una compañía de teatro con la que hacemos creación de espectáculos y proyectos realizados para, con y por la comunidad, es decir, todo lo que creamos proviene de la gente. A veces son las historias interpretadas por un elenco profesional, otras veces es la gente compartiendo sus historias en un escenario… Y también es una escuela para mostrar a otros cómo desarrollamos nosotros el trabajo con comunidades; hacemos mucha formación a profesorado, trabajadores sociales y profesionales de las artes escénicas, trabajamos en el aula, pero también en un hospital, y con colectivos de todos los tipos y edades. Llevamos 12 años y ahora sentimos que la mediación y el teatro aplicado a la educación y la transformación social empiezan a formar parte de las instituciones, aunque aún queda mucho para ser Londres.

Alberto Vázquez: ¿Qué te inspira a la hora de decidir “quiero hacer eso”?

Lucía Miranda: La necesidad personal de contar algo. Soy incapaz de meterme en un proyecto a full si el tema no me resuena. Incluso cuando he hecho espectáculos más comerciales como ‘El hijo de la novia’, en el Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil, era porque el alzhéimer es, por mi abuela, un pedazo de mi biografía. Sacar adelante un espectáculo o un proyecto porque vaya a tener un impacto y porque a mí me vaya a sentar bien a la salud.

Alberto Vázquez: Dicen que eres una de las figuras más interesantes de nuestra escena.

Lucía Miranda: Ja, ja, ja, se dicen tantas cosas…

Alberto Vázquez: De tus extraordinarios montajes hasta el momento ¿Cuál llevarías como bandera?

Lucía Miranda: Pues el menos visto… ‘Alicias buscan Maravillas’, que se hizo el julio pasado como coproducción de Veranos de la Villa y Espacio Abierto, porque, sin lugar a dudas, es el más especial y complejo de todos. Era un site specific para el parque histórico de la Quinta de los Molinos, donde se mezclaba todo mi trabajo anterior: adolescentes, profesionales, actores con diversidad funcional… Era un espectáculo documental, pero también era participativo, y era musical. Tenía un coro cantando en directo y 16 actores por todo el parque. Un sueño hecho realidad.

Alberto Vázquez: ¿Y de tus textos?

Lucía Miranda: ‘Fiesta, Fiesta, Fiesta’ fue donde me atreví con el trabajo de verbatim en serio, y me consolidó como dramaturga, sobre todo para mí misma, siempre me había sentido un poco farsante en ese campo. Le debo mucho a ‘Fiesta, Fiesta, Fiesta’.

Alberto Vázquez: ¿Autores favoritos?

Lucía Miranda: En teatro Sara Ruhl me chifla, me encantaría montar algo de ella, y Anna Deavere Smith, es la reina del documental. Y en otros campos Martín Gaite, Matute, Almudena Grandes, Elvira Lindo… La verdad es que leo mucho más novela y poesía que teatro, qué mal… y soy una ávida lectora de literatura infantil.

Alberto Vázquez: Multitud de premios y nominaciones…

Lucía Miranda: Sí, desde que empecé me he sentido muy acogida por la profesión, ya que son tus propios compañeros los que son jurado de estas cosas. ‘De Fuente Ovejuna a Ciudad Juárez’, que fue el primero, obtuvo tres premios y eso ayudó a que decidiera dedicarme a la dirección. No deja de sorprenderme, porque muchas veces miro el jurado y digo, ¡pero si no conozco personalmente a ninguno! Pues habrán venido a verlo, me digo.

Alberto Vázquez: ¿Con qué maravilla nos sorprenderás próximamente?

Tengo la enorme suerte de abrir temporada en el María Guerrero con ‘La cabeza del dragón de Valle Inclán’, con un elenco joven, menor de 30 años, y algunos casi adolescentes. ‘La cabeza del dragón’ es una farsa que Valle escribió para niños, y que yo propongo para adultos en una puesta muy luminosa, muy loca, y cinematográfica, como decía Valle, que le gustaban las puestas, wagneriana. Pero también muy mía.

Alberto Vázquez: ¿Para una mente tan creativa y soñadora como la tuya el Ratoncito Pérez y los Reyes Magos siguen existiendo?

Lucía Miranda: ¡¡¡Siiiiiii!!! ¡Y ahora con mi hija más! Le cuento que el Ratoncito Pérez vive debajo de la pastelería de La Mallorquina y que se pone morado con las sobras que hay, el Ratoncito Pérez es un site specific en potencia para esta ciudad, si fuera inglés ya tendría trilogía y película, pero el pobre es español, y estas cosas no se nos dan bien. Somos relato, cómo nos contamos. París no es igual después de leer Rayuela, la ficción y la realidad deben convivir juntas.

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Actor, cantante y ocasionalmente escritor. He desarrollado una amplísima carrera en la televisión, el cine, y sobre todo en el teatro musical participando en producciones como ‘Mamma Mía’,  ‘Antoine’, ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘Cuéntame cómo pasó’. Actualmente actuando en el musical ‘El Médico’.

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