José Luis Arellano, director con mayúsculas

“De niño ya me gustaba contar historias a otros niños”

Estuvo al lado de maestros como Josep María Mestres o Gerardo Vera, con quienes pisó e iluminó escenarios como los del Teatro Real de Madrid o el María Guerrero, también en la capital.

Él mismo ha dirigido para el Centro Dramático Nacional y su carrera se extiende también fuera de España.

Su nombre va unido irremediablemente al de La Joven Compañía, un hecho real y artístico de lo más interesante, prolífico, atrayente y recomendable.

Juventud y talento no están enfrentados.

Juventud y grandeza teatral, tampoco.

Pasen y lean…

Charlamos con una de las grandes promesas y realidades de nuestro teatro, José Luis Arellano.

Alberto Vázquez: ¿Qué es La Joven?

José Luis Arellano: La Joven es una compañía de teatro dentro de la Fundación La Joven, fruto de la unión entre profesionales de la docencia, la escena y la gestión cultural y cuya misión es fomentar la cultura entre jóvenes y asumir profesionalmente el potencial creador de jóvenes artistas.

Alberto Vázquez: ¿De dónde viene tu compromiso con el teatro?

José Luis Arellano: Pues imagino que de la infancia, como todo lo que se crea de forma intuitiva y te persigue a lo largo de la vida. Por alguna razón extraña, de niño me gustaba contar historias a otros niños. Lo hacía dibujando, o con muñecos. Eran juegos infantiles, pero que conforman la atención que luego surgirá en el mundo adulto. Es muy importante y necesario no censurar la creación de un niño.

Alberto Vázquez: ¿Están los jóvenes comprometidos con la cultura?

José Luis Arellano: Te contesto con un rotundo sí. Están comprometidos hasta la médula, y además formados y tienen muchas ganas de ser escuchados y de participar de forma activa en la construcción artística de su país y de su tiempo. Confío en que poco a poco se tenga en cuenta al artista joven como parte fundamental para narrar la cultura de una nación.

Alberto Vázquez: ¿Cómo se lleva a los jóvenes al teatro?

José Luis Arellano: Igual que a los demás, siendo honestos y teniéndoles en cuenta. No son seres de otro planeta, les gusta emocionarse igual, llorar, reír… quieren entenderse, necesitan respuestas y establecer debates con los escenarios. Lo que es importante es que en la ecuación de una propuesta teatral, ellos existan. De hecho van a conciertos, compran videojuegos, literatura, cómics, consumen Netflix y un sinfín de plataformas. ¿Por qué no iban a querer consumir teatro? Es cierto que para eso, como para todo, hay que educar.

Alberto Vázquez: ¿Empezar en la ayudantía te da bagaje?

José Luis Arellano: Indudablemente. Creo mucho en algo tan antiguo como la transmisión del conocimiento. Aprendí mucho de mis maestros y es algo que también tratamos de hacer en La Joven, la interacción entre profesionales y jóvenes artistas que inician su carrera. Es importantísimo que los legados no se pierdan, que lo que heredemos sea el amor por lo que hacemos. Y lo que hacemos no está ahí por gracia divina, es el trabajo que han hecho otros antes el que ha contribuido a darle forma.

Alberto Vázquez: ¿Qué has aprendido de tus maestros y qué te diferencia de ellos?

José Luis Arellano: He aprendido muchas cosas, algunas de ellas me salen de forma inconsciente sin tener muy claro cómo ha ocurrido. Pero, aunque suene a trillado, lo que más he aprendido es a amar la profesión como a un hecho artesano lleno de sensibilidades dispares que hay que entender y respetar. A comprender la importancia del público y a no despreciar a un compañero. Asumir que el riesgo y el equipo es hermoso y natural, y a huir de las voces disonantes y abruptas. Últimamente recuerdo mucho algunos maestros, como Gerardo Vera o Amparo Baró, por ejemplo, y les recuerdo conversando con un cariño inmenso. No quiero pecar de bueno, pero tengo la sensación de que hemos entrado en una dinámica en la que cualquier descalificación grosera es válida y la normalizamos. Mi experiencia con estos maestros fue la contraria, aunque tenían muchas particularidades y diferencias entre ellos, les podía el amor por el teatro y por el compañero.

Alberto Vázquez: Tus montajes se han visto en los más grandes escenarios ¿Piensas y cuentas igual “en pequeño”?

José Luis Arellano: A nivel técnico tengo en cuenta las lógicas de lo escénico. Pero a nivel artístico pienso igual. Cualquier espacio es válido para contar historias, solo que tienen particularidades que tienes que entender y que forman parte del hecho escénico en sí mismo.

Alberto Vázquez: ¿Podría subsistir el teatro sin dinero público?

José Luis Arellano: Hay muchos teatros que subsisten sin dinero público, pero hay un tipo de teatro que probablemente moriría si no fuese subvencionado. Quizá lo que haya que revisar es la gestión y el uso del dinero público. La idea de una gestión pública no debería ser una carta en blanco. Hay una responsabilidad con el ciudadano y con el artista para gestionar adecuadamente el dinero de todos. Es muy complejo y necesita miras altas.

Alberto Vázquez: ¿Qué nos puedes decir de la Joven Compañía?

José Luis Arellano: Desde La Fundación es importante detectar, escuchar las necesidades de la sociedad en la que vivimos y tratar de devolvérselas en forma de discurso teatral. A veces nos equivocamos, pero casi siempre estamos en el filo de lo que ocurre hoy. Después del coronavirus y, ahora con la guerra y el surgimiento de nuevas formas de violencia (aunque en definitiva son las de siempre, la agresión y la voluntad de imponerse a otro), es necesario que debatamos sobre qué modelo de teatro es necesario en nuestro tiempo.

Alberto Vázquez: ¿Quién es Eddy Bellegueule y qué nos vas a contar con su historia en Para acabar con Eddy Bellegueule?

José Luis Arellano: Eddy es la lucha de un chico diferente por entenderse en un mundo donde lo distinto no es aceptado.

Más información y venta de entradas Para acabar con Eddy Bellegueule

Imagen: David Ruano

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Actor, cantante y ocasionalmente escritor. He desarrollado una amplísima carrera en la televisión, el cine, y sobre todo en el teatro musical participando en producciones como ‘Mamma Mía’,  ‘Antoine’, ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘Cuéntame cómo pasó’. Actualmente actuando en el musical ‘El Médico’.

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