Gabriel Garbisu: “Trabajar con actores me ha servido muchísimo para el trabajo de la palabra”

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Nuestro maravilloso invitado, el actor, director y productor de teatro Gabriel Garbisu, ha intervenido en más de treinta montajes teatrales, diferentes series de televisión y cine. Ha trabajado con grandes directores como Pedro Almodóvar, Gonzalo Suárez, Manolo Pereira, Emilio Martínez Lázaro...

Actualmente es uno de los notables protagonistas de la brillante comedía ‘Ser o no ser’, junto a Juan Echanove y Lucía Quintana.

¡Importantísimo e interesantísimo! Lleva más de veinte años impartiendo talleres de interpretación a través de la palabra, y sus clases magistrales no solo van dirigidas a actores, sino también a directores.

Su larga trayectoria es impecable, Garbisu es garantía de calidad y profesionalidad en un escenario, en audiovisual… Pero además, es encantador ¡conozcámosle un poquito más!

Roxana Esteve: Gabriel, ¿por qué actor? ¿No había otra profesión más facilita?

Gabriel Garbisu: (Se ríe) ¡Sí, la verdad! Pues mira, yo no soy de esos actores que cuentan que con cinco años quería ser actor, ¡no es cierto! Sí es verdad que en el colegio, de pequeño, me elegían para obras de teatro en alguna ocasión que se hicieron. Luego en el siguiente colegio al que fui, cuando los mayores hacían un Tartufo, yo les veía fascinado y me interesé por ver mucho teatro teatro. Y de pronto un día, con 19 años, leyendo el periódico de Bilbao, vi que había un cursillo de teatro. Yo iba a empezar a estudiar periodismo en la universidad pero dije, “¡Voy a hacer ese cursillo!” Y aquel cursillo de teatro me ha traído hasta aquí.

Roxana: ¿Cuál fue tu primer trabajo profesional, y qué es lo que sientes al realizarlo?

Gabriel Garbisu: Vivía todavía en Bilbao, estaba en Antzerti, que era la escuela de arte dramático del Gobierno Vasco. Se hacían los dos primeros años en Bilbao, y entonces, Luis Iturri -un director vasco que luego dirigió el Teatro Arriaga-, organizó unas pruebas para una compañía que estaba formando para una colaboración entre el Ministerio de Cultura de Madrid y el Gobierno Vasco, donde los protagonistas eran actores profesionales que desarrollaron su carrera aquí en Madrid, como Asunción Sancho, José Pedro Carrión, Emma Cohen, Carmen de la Maza… Y luego algunos pequeños papeles y el coro trágico de Eurípides, lo hacíamos los alumnos de la escuela de allí y entonces, hizo unas pruebas y tenía que coger unos pocos por cada provincia. A mí me eligió entre los de Bilbao y ensayamos allí hasta que fuimos a estrenar a Itálica, en Sevilla, en el festival de teatro que había allí. Estrenamos ‘Las troyanas’ de Eurípides. Recuerdo que la primera entrada que tenía que hacer el coro, que éramos unas 14 personas, teníamos que entrar todos a la vez con una frase y la verdad es que yo estaba muerto de miedo, pero cuando llegó el momento, los únicos que entramos a la primera frase, segunda, tercera y cuarta fuimos cuatro o cinco, creo que el miedo era generalizado, casi todos nos estrenábamos profesionalmente… A partir de esa primera entrada del coro, todos fuimos para adelante, hicimos una gira de dos meses por toda España, y fue de esas giras en las que terminabas en una plaza, viajabas por la noche en el autobús, llegabas a no sé qué horas a la siguiente plaza, te metías en la cama, te levantabas y a por la siguiente función y siguiente plaza. Es la única gira que he hecho así en mi vida ¡Una barbaridad!

Roxana: Tú, ¿Dónde te encuentras más cómodo, en la comedia o en el drama?

Gabriel Garbisu: Yo estoy más acostumbrado a hacer drama, o una especie de comedia ligera del estilo de ‘Ser o no ser’, pero encima de un escenario habían sido contadas las ocasiones hasta esta ocasión con el coronel Erhardt, que es uno de los personajes que hago. Es un tipo de comedia con un juego muy alto y ahora me lo estoy pasando muy bien, aprendiendo muchísimo y encontrándome muy cómodo, pero sí es cierto que he trabajado más en drama o comedia ligera.

Roxana: Tu físico, ¿ha sido un hándicap? A mí me pareces un hombre de los guapos, guapos que tenemos en este país…

Gabriel Garbisu: (Se ríe con timidez) ¡Hombre, muchas gracias!

Roxana: ¡Es verdad! Además eres muy atractivo ¿En algún momento te ha costado conseguir papeles porque te hayan anclado en el guapo, en el galán…?

Gabriel Garbisu: A veces tu físico, sea el que sea, te lleva a determinados papeles. Yo, durante un tiempo, más o menos, pude estar en una línea como de galán, pero luego tuve la suerte de que José Carlos Plaza me llamó para hacer Rosencrantz en su gran ‘Hamlet’, que montó con José Luis Gómez, Ana Belén, Alberto Closas, Berta Riaza, Rafael Alonso… Ahí me tuve que dejar el pelo largo, una barba frondosa y no era un papel de galán. Y he tenido ocasiones, como cuando Guillermo Heras me llamó para hacer el papel de un heroinómano ‘En la soledad de los campos de algodón’. Y luego, por ejemplo, y siempre le estaré muy agradecido a aquel papel que me ofreció Miguel Narros, que era Duperret en ‘Marat-Sade’, donde era un loco erotómano y, como nos maquillaban, tenía pupas en la boca y de galán no tenía ningún aspecto. Me fascinó hacer ese trabajo donde había una apuesta muy alta.

Puede ser que “algunos” galanes no sean tan divertidos como otro tipo de personajes y quizá me ha condicionado un poco más el que muchas veces me han dicho que no parezco español. De hecho, tengo algún compañero en la función que me dice, así en broma, “Tú, con tu aspecto inglés…”. A veces, para determinadas cosas, más dentro del audiovisual donde la imagen importa muchísimo más que en teatro, sí me ha podido condicionar, pero para bien; y otras veces, para menos bien, pero no me quejo. Creo que tengo mucha suerte en la profesión, siempre puedo pensar que me habría gustado tener un poco más, no en el teatro, sí en lo audiovisual, pero creo que he sido muy afortunado y mi físico, unas veces me habrá venido bien y otras no tan bien, como al resto de actores de este país.

Roxana: Háblame de tus talleres de verso en academias de actores, e inclusive a directores…

Gabriel Garbisu: La verdad es que el verso me empezó a interesar cuando estaba en el colegio y todavía me acuerdo de las páginas del libro de Anaya que tenía de literatura española, donde abordábamos a Calderón, Lope y todas las características de nuestra comedia, la figura del gracioso, la dicción y más cosas. Y luego me llamó, quizá, a través de mi abuela paterna, que me solía leer un poema de Lope de Vega que era, “A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos”. Y también a través de un libro de mi hermana, que leía mucho y un noviete le regaló las ‘Rimas’ de Bécquer y yo que me compré ‘El romancero gitano’ de Lorca, en una librería al lado de mi casa en Bilbao. Creo que descubrí con ellos la sensación del ritmo, el tempo, y también escribí poesía durante una época y me gustaba bastante.

Yo he leído muchísimo teatro, nuestro clásico y, de pronto en 2004, no me gustaba mucho cómo era la situación teatral en España, así que decidí poner mi granito de arena dirigiendo un clásico en verso. Pensé que dirigiendo bien a los actores y haciendo un buen trabajo sobre el verso y la palabra, la comunicación sería sin musiquillas “tiroriro, tiroriro”. Produje y dirigí ‘El astrologo fingido’, con 10 actores, y tuve muchísima suerte. Formamos un equipo muy interesante y fue un exitazo, sobre todo para ser mi primera dirección con una gira de 54 bolos por toda España y 11 funciones en el Teatro la Abadía, que nos llamaron después de verlo en Almagro. A partir de ahí, me empezaron a llamar de distintos sitios para dar clases y talleres. Esa obra me dio un cierto nombre a la hora de trabajar el verso y he estado 14 años dando clases. Y luego me han ido llamado de distintos sitios como el Festival Internacional de Almagro, el Centro Dramático de Valencia, para la Unión de Actores… A lo largo de este tiempo, trabajar con actores me ha servido muchísimo y creo que cada vez sé más del trabajo de la palabra, que es un trabajo que en este país hace muchísima falta, porque en las escuelas no se trabaja.

Roxana: Yo soy una enamorada del teatro en verso pero, quiero oírlo bien dicho y entenderlo bien, y cuántas veces he escuchado, “¡Es una obra en verso, no me voy a enterar, que pereza!”. Hemos ahuyentado al público, porque apenas entendían lo que los actores decían ¡Qué tristeza, Gabriel! ¿Qué podemos hacer?, ¿Cómo se puede remediar?

Gabriel Garbisu: Mi manera de ver el verso, y entiendo que todas son válidas, es que yo entiendo que el verso es posterior a la comunicación, a la palabra, al lenguaje de la vida diaria. Y nuestro verso clásico, que son las obras de teatro, los diálogos o monólogos en verso, vienen del habla, de la comunicación, y lo que hacen son pequeñas modificaciones sobre cómo es el habla cotidiana, para elevar y multiplicar por mil la comunicación. Pero debe sonar con el sonido que tiene en la vida real, porque nosotros nos expresamos para conseguir algo, comunicar algo, eso es lo que en el verso todavía ocurre, que a veces, no se termina de ver. Y sí, yo he llegado a oír a la salida de una función de teatro clásico a la que asistí, que una persona dijo, “La verdad es que no me enteraba de nada” y otro del grupo le decía, “¡Es que en verso no te tienes que enterar!” Eso me dejó impresionadísimo.

Roxana: ¡Terrible!

Gabriel Garbisu: Y, en otra función en la que sí estaba yo, una señora hablando con los actores que salíamos, decía que creía que en el siglo XVI / XVII hablaban así en la calle y, ¡No, no perdona! Hablaban exactamente igual que hablamos nosotros, la única diferencia es que había palabras que entonces no se utilizaban y palabras que se han dejado de utilizar. Yo siempre digo que, claro, ellos no podían hablar de un teléfono móvil, un avión o una lancha fuera borda…, pero hablar se hablaba exactamente igual y por supuesto, en la calle no se hablaba en verso. Yo creo que se ha mejorado muchísimo en los últimos años y ha habido mucha más gente interesada en el acercamiento al verso. Creo que una de las cosas que se podría hacer es que, en ocasiones, los directores tuvieran que dirigir teniendo conocimiento del verso, para lo cual deberían estudiar y aprender. Pero hay una idea generalizada de, “Yo hago un montaje…” o incluso los actores, “Yo hago una interpretación de un personaje…” y luego hablo en verso, pero eso es un error, porque todo sale de la palabra, todo sale del verso. No puede ser como que eso está ahí y luego hago el montaje que dirijo y pongo grandes ideas de director ¡Eso es una equivocación enorme!

De la misma manera que muchos actores se han acercado al estudio, al conocimiento del verso, yo lo recomendaría en general para todos aquellos directores a los que les interese dirigir clásicos, pero que no tienen la más mínima formación en verso. Hemos llegado a ver gente dirigiendo en la Compañía  Nacional que coinciden con este retrato que yo hago. Creo que a los directores les da un cierto pudor acercarse y decir “Yo no tengo ni idea“, o “¡Quiero saber algo de esto!”. Creo que sería un paso muy importante.

Hace una semana di un curso en la Escuela de Arte Dramático de Valencia donde asistían los alumnos y, al mismo tiempo, iban a asistir los profesores… pues de los profesores solo vino una persona. A veces, cuando estamos en determinadas posiciones como director, actor etc., parece que tenemos cierto pudor a exponernos a un aprendizaje, cuando yo creo que es un gran reciclaje. Yo he acudido a cursos ya con una edad, porque pretendo estar en una actitud despierta, leer cosas, libros, Shakespeare aunque sea traducido y, por supuesto, los nuestros, que no hay que traducirlos.

Roxana: Hablemos de ‘Ser o no ser’, porque estás en una joya de obra, con un lujazo de reparto y tú eres un lujazo dentro de ese ‘Ser o no ser’. Cuéntanos, ¿por qué no podemos perdernos esta versión de Bernardo Sánchez Salas, protagonizada y dirigida por Juan Echanove?

Gabriel Garbisu: Creo que se produce algo muy especial, que es la cualidad que tenemos como equipo, como un ente que va mas allá de las individuales, y es un equipo que ha sabido formar Echanove. Él ha conseguido que todos los que formamos este elenco de actores creamos en el trabajo de compañía, en el trabajo de grupo, porque muchas veces te encuentras en trabajos donde parece que cada uno va a defender lo suyo, su parcela. En esta compañía defendemos la compañía, el montaje y tenemos la suerte que buena parte de los que estamos, salvando a Ángel Burgos y Nicolás Illoro, veníamos de estar dos años juntos con toda la pandemia haciendo ‘La fiesta del chivo’. Fuimos unos suertudos por tener una productora como Okapi Producciones, que defendieron la continuidad a pesar de la pandemia. Hemos estado sin parar hasta diciembre del 21 y, además de las batallas que hemos librado con la pandemia, creo que tenemos un núcleo muy fuerte, muy unido. Juan Echanove quiso darle continuidad con ‘Ser o no ser’, que era una idea de Lucia Quintana que a Juan le encantó y decidió dirigirlo y protagonizarlo y todos nos unimos con una ilusión enorme. Y luego, con las dos incorporaciones de Ángel y Nicolás, que parecía que llevaban dos años con nosotros, y ésa es una enorme cualidad que no se ve casi nunca, y en esta ocasión, yo lo percibo y mucha gente nos lo comenta.

Creo que Juan ha hecho una gran dirección, además de con Bernardo, con la adaptación de una película donde salen cientos de personajes y que seamos capaces de hacerlo con siete actores y contar bien la historia. Es una comedia muy divertida y con un humor muy inteligente de la época en muchas de sus frases. A mí me parece razón suficiente para venir a verla.

Roxana: Y, la valentía de estrenarla en el 42. Es una sátira muy valiente y que ahora mismo, desgraciadamente, puede estar perfectamente de actualidad.

Gabriel Garbisu: Como tú dices, fue muy valiente. A comienzos de la II Guerra Mundial, con toda la visión del nazismo, la película al principio costó y para nosotros ha sido una casualidad, porque cuando decidimos ir hacia adelante, que fue en Jerez, no había esta desgraciada guerra de Putin y, desde que nos pusimos en marcha, ha habido varias coincidencias: a raíz de la invasión de Ucrania, el presidente Zelenski, en unas de las ocasiones hablando para el Parlamento británico en la Cámara de los Comunes dijo que los ucranianos habían elegido entre “ser o no ser” y habían elegido el “ser”. Luego, el teatro en Mariúpol, donde todos se refugiaron, al igual que nosotros… ha habido coincidencias tremendas que han hecho que la función tenga más sentido. También Juan tuvo muy claro que el público, después del sufrimiento de la pandemia, quería pasarlo bien, teníamos que buscar una comedia y surgió el ‘Ser o no ser’ que era algo que la sociedad necesitaba.

Roxana: ¿Qué libro nos recomiendas?

Gabriel Garbisu: Yo durante muchos años leí uno que luego dirigí y produje, que es ‘La vida es sueño’, y me compraba distintas ediciones y versiones, hasta que encontré la de Ruano de la Haza, que la publicó CASTALIA, y me parece un estudio maravilloso de ‘La vida es sueño’ y de las distintas versiones. Es un libro que creo que todos los españoles deberíamos leer. Igual que hablan del Quijote, ‘La vida es sueño’ son tres actos y te lo lees en tres horitas, El Quijote puedes estar un mes para leerlo, y creo que dentro de nuestro cuerpo hay un parte que es ‘La vida es sueño’.

Calderón, Lope… Y luego, hay funciones como ‘El castigo sin venganza’ de Lope, por no dejar de nombrarle, que hay que leer sin falta, ‘El perro del hortelano’, o ‘El astrologo fingido’.

Hay un autor con un gran sentido del humor que ha escrito para niños, que es Roald Dahl de ascendencia noruega y cuya familia se afincó en Gran Bretaña. Escribió ‘Charly y la fábrica de chocolate’, y de él os recomiendo también ‘Volando solo’.

Hay un novelista que no es muy conocido que se llama Goncharov, que tiene un texto maravilloso que se llama ‘Oblómov’, que tiene un personaje arquetípico en Rusia, como Sancho Panza para España.

He tenido mucho tiempo para leer y tendencia a leer palabra castellana de españoles o latinoamericanos.

Roxana: Si volvieras a nacer, ¿qué serías…?

Gabriel Garbisu: Si volviera me gustaría ser actor, escritor, director, bailarín de clásico, corredor de fondo o futbolista.

Roxana- ¡No se pierdan a nuestro invitado en ‘Ser o no ser’, en el Teatro de la Latina con un reparto de primerísima división!

Venta de entradas ‘Ser o no ser’

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roxana-esteve
Cantante lírica, actriz, dramaturga y RRPP de teatro. Debuté a los 14 años en Zarzuela, siendo la tiple cómica más joven de España, realizando mi carrera lírica con las principales compañías del país. Pasé al teatro clásico, perteneciendo durante quince años a la Cía. Titular del Teatro Español a las órdenes de Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero. Comencé en el mundo de la dramaturgia con las obras “Aventuras en el jurásico”, “Los alumnos de Merlín” y “Vecinas”, Actualmente acabo de terminar mi primera novela “Dos mujeres sí pueden ser amigas”.

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