Federico Celada nos revela cómo ve la profesión

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Hoy charlaremos con Curtis, uno de los entrañables policías en ‘Los hombres de Paco’ que formó parte del grupo dirigido por Francisco Miranda (Paco Tous) e interpretado por el actor Federico Celada. Nuestro Fede fue conocido por su simpatía, el singular pelo afro, las míticas gafas de sol y las icónicas patillas y, sin duda, se convirtió en un personaje inolvidable de una serie que marcó a toda una generación.

Roxana Esteve: Fede, eres un estupendo actor y compañero. Echo de menos verte actuar, ¿Qué pasa ahora mismo?

Federico Celada: ¿Qué pasa? Terminé el año pasado ‘Amar es para siempre’ donde estuve un año entero. Una serie de la que solo puedo hablar bien, ¡Inmejorablemente! Porque es la serie donde más se curra, ¡muchísimo! Una serie diaria es un sacrificio y una implicación magnífica, pero no puedo decir más que… Lo mejor que le puede pasar a un actor que tenga buena predisposición es trabajar en ‘Amar es para siempre’. Terminé, luego se hizo el retome 10 años después de ‘Los hombres de Paco’ y no ha ido bien, no se renovó, no hay una segunda parte y entonces…, yo llevo un año entero que estoy parado. Estás pendiente de una prueba aquí, pendiente de tal y cual… pero a efectos prácticos llevo un año parado.

Roxana Esteve: ¿Cómo es esta profesión?

Federico Celada: Esta profesión es maravillosa, lo que es en sí el hecho de ser actor, pero está sustentado y sobre todo, últimamente, en unos baremos y unos pilares difíciles de entender. Cuando, como yo, eres una persona que empezó de cero, que no tiene más interés o ningún interés en vender nada fuera de la profesión y que, como yo, eres una persona de una edad en la cual no perteneces o no participas, entre comillas, de este circo que hay de followers e instagramers… pues estas son las que, desgraciadamente, facilitan mucho el acceso a esta profesión. Yo debuté y soy de una concepción clásica de esta profesión que no entiende más que de personaje, contexto, obra, película o serie, compañeros y demás. No entiendo de otra cosa; no entiendo de brujuleos en despachos, no entiendo de cenas y presentaciones y dejarse ver, ni entiendo de cosas con las que yo he tenido algunos, “no pocos”, problemas, que es el no tener reparo de decir a alguien, “¡No, eso no es así, esto perjudica a la profesión! Aunque la próxima vez que vayas a hacer un montaje no me llames por esto que te estoy diciendo, pero esto perjudica a la profesión”.

Roxana Esteve: Tú entras en esta profesión de cero ¿Cómo empiezas en ella? ¿Tienes algún referente en tu familia?

Federico Celada: Ninguno

Roxana Esteve: No tuviste padrino, ¿no?

Federico Celada: No, no tuve padrino. Yo vengo de una familia de corte universitario clásico, de abogados, médicos etc. En un momento en mi adolescencia, me doy cuenta, con 15 o 16 años, de que lo único que quería ser era un “hippy”, quería vivir como un hippy… sin un concepto definido, lógicamente, a esa edad. Me fui a la mili y, con 17 años recién cumplidos, un día se me ocurrió delante de todo el escuadrón, que éramos unos 2000 o 3000 soldados, salir y entretener a la gente; pues imitar a un capitán, decir un chiste, contar una historia… Y recuerdo perfectamente las miradas, produjo risas, aplausos y recuerdo concretamente a un alférez que me llamó a su despacho, yo subí la escaleras diciendo, ¡Me va a caer la del pulpo! Y aquel alférez me dijo: ¿A qué te quieres dedicar al salir de la mili? Y yo dije: ¡Pues no lo sé! Y ¿Por qué no lo intentas?, me dijo, porque tienes cierto toque para entretener… Y se me quedó grabado lo de entretener, contar historias… ¡Entretener!

Con 19 años me fui a EEUU, ahorré un dinero, trabajé dos veranos enteros descargando café Saimaza, anduve de sofá en sofá, haciendo autostop y cuando volví lo tenía claro, yo quería dedicarme a entretener. Y ¿Cómo puedo entretener? Me compré una guitarra, comencé a tocar la guitarra y una amiga mía me dijo que había entrado a trabajar de secretaria en el Teatro Español de Madrid. Yo tenía 21 años y la acompañé un día, me presenté y me dijeron, “¿Quieres hacer figuración?”, y dije “sí, porque quiero ser actor y no tengo otra manera de empezar, no tengo padrino, no conozco a nadie”.

Y así empecé, haciendo figuración un año y medio, luego hicieron unas pruebas, me dieron cuatro frases durante seis meses hasta que recuerdo un día que la directora, Mara Recatero, me llamó a su despacho y me dijo, “Éste es el libreto para la próxima función”. Vi que tenía cuatro frases y le dije, “Yo quiero tener cinco”. Me dijo, “¿Cómo?”, “Sí, perdón por la osadía, pero es que yo me quiero dedicar a esto. Si he hecho cuatro frases y no las he hecho mal, quiero hacer cinco la próxima vez, porque es la única manera que yo tengo de mejorar”. Y me dijo, me acordaré toda la vida, porque eso fue un impulso y me dijo, “¡Te vas a morir de hambre!”. Y ese fue el talón de salida y le dije, “Prefiero morirme de hambre que morirme de asco”. Y me asuste, salí y cerré la puerta del despacho y me decía, “¿Por qué no me estaré callado? Pero había una pulsión, algo me decía que estaba haciendo lo correcto. Y tuve mucha suerte, al mes me llamaron para hacer tres sesiones en una serie que se llamaba ‘Canguros’ en el año 92/93. Hice las sesiones e hicieron gracia y me llamaron para la siguiente temporada, e hice 20 capítulos y luego a otra y otra, y pensé que el riesgo es necesario y es lo que me está llevando a seguir en esta profesión.

Desde entonces me considero, básicamente a raíz de aquellos años que pasé en el Teatro Español y de todo lo demás que he hecho, un actor de vocación clásica.

Roxana Esteve: ¿De los antiguos que se decía?

Federico Celada: Sí, de los antiguos. Yo llego muy temprano al teatro, respeto a todo el equipo, me considero buen compañero y doy gracias a aquella educación, aquellos dos años en el Teatro Español que me dieron la posibilidad de saber que quería dedicarme a esto, y creo que hay que arriesgarse. Yo me arriesgué y estoy aquí 30 años después, estoy vivo y pudiendo decir dignamente que me gano la vida como actor.

Hay veces que sobrevivo y hay veces que vivo mejor, pero básicamente sobrevivo como actor, que era mi ilusión, teniendo en cuenta que vengo de un background de absolutamente nada, nadie de mi familia y jamás he tenido un contacto con nadie.

Roxana Esteve: ¡Eso tiene mucho mérito! Me gustaría que dieras un consejo a esas personas que se quieren dedicar a ello…

Federico Celada: Pues el único consejo que me atrevo a dar y que ni siquiera creo que valga para ello, es que es una profesión que el 90 % de las veces, vas a fracasar; que el 90 % de las ocasiones vas a estar parado; que el 90 % de la gente que se dedica a ello, están abocados al fracaso, pero que mientras veas luz en el túnel… ¡Continúa! Yo sigo viendo esa luz en el túnel y por eso continuo.

Roxana Esteve: Yo veo que dan oportunidades a la gente joven y también a esos instagramers que mueven montañas, pero a veces, no el corazón. Aunque hay series, como ‘Desaparecidos’, que sí están dando oportunidad a gente nueva, a actores y actrices jóvenes, pero que son actores de vocación y comparten con actores de toda la vida como Juan Echanove o Elvira Mínguez. Esa serie, por ejemplo, tiene un reparto de lujo.

Federico Celada: Yo siempre pienso que los actores debemos ser inteligentes o al menos sabedores de dónde estamos y en qué terreno y parámetros estamos y, ahora mismo, seguramente a las productoras con todo lo que se mueve en las redes sociales, les viene mucho mejor hacer repartos con esos chavales jóvenes que se mueven en las redes; no son caros, mueven mucha prensa, muchos seguidores… Y lógicamente, tú quieres vender una serie a una productora y tienes que tener un reparto sólido con dos o tres cabezas de cartel que puedan vender la serie. Pero un gran porcentaje de la ficción española está enfocada a chavales jóvenes, a actores que son un poco, entre comillas, de quita y pon, aunque hay algunos que son muy buenos, ¡Ojo! Un porcentaje grande se trata de vender caras nuevas y hay que saber dónde estamos, porque yo me he pasado muchos años en los que me he preguntado: ¿Por qué a mí no, si lo he hecho bien? Yo eso ya no me lo pregunto, porque es entrar a buscar una respuesta que no existe y si existe, te vas a matar y te vas a morir antes de descubrirla. Es como, ¿Por qué está ese y no yo? Con los años es algo que he aprendido, no hay que buscar el porqué, hay muchos factores, muchas historias que tú desconoces y que te vas a desgastar el alma y no merece la pena.

Roxana Esteve: Háblame en toda tu carrera…, recuérdanos una anécdota imborrable.

Federico Celada: Recuerdo haciendo ‘Traidor, inconfeso y mártir’, una función clásica en verso en el Teatro Español donde un actor protagonista se rompió un tobillo y vino el hombre con muletas, la maravilla esa que es el teatro que no puedes faltar y siempre vas a hacer la función aunque te estés muriendo. Y recuerdo a D. Fernando Delgado, al que me unía una amistad, una admiración y un cariño increíble, que en sus cuatro o cinco cuadros que tenía con ese actor, decir los dos primeros y los dos últimos versos para que su compañero pudiera salir antes; tuvo la osadía y el valor absoluto de hacerlo por su compañero.  

Luego he tenido otras… En televisión, por ejemplo, en ‘Los hombres de Paco’ hemos tenido exteriores durísimos; yo tenía que saltar, había un capítulo que a un compañero le habían tirado en una alfombra a un río y, por guion, yo tenía que saltar del puente al río, ¡Y eran tres o cuatro metros de alto! Cada que el especialista saltaba, se le quedaba flotando la peluca, así que le dije a producción, “Perdonad, ¿no hay tiburones, no hay pirañas? Si no hay problemas, salto yo” ¡Y salte yo!

He tenido la suerte de trabajar con gente muy buena y aprender mucho. Me considero, básicamente, un “aprendedor”, porque mis oportunidades, al no venir avaladas por nadie, ¡tengo que aprovecharlas!

Roxana Esteve: Y hay gente que también ha aprendido de ti…

Federico Celada: A veces me para gente más joven y me dicen que les gusta lo que hago, como cuando yo admiraba con 22 años a esos monstruos como Delgado, Prendes, Elvira Quintillá; señores que habían puesto en pie esta profesión.

Roxana Esteve: De todos esos grandes, ¿De quién dirías que más has aprendido?

Federico Celada: A nivel personal, de comportamiento, de aura, de alma, de decir, “Este señor me está enseñando cómo se vive esta profesión”, Fernando Delgado.  Y como actor, de decir, “Es que trabajar con él…, cómo mira, cómo hace la secuencia… Juan Diego.

Roxana Esteve: ¿Una obra de teatro? 

Federico Celada: Una obra de teatro  siempre diré, por lo que significa y para mó es un bombón, ‘Tres sombreros de copa’ de Mihura.

Roxana Esteve: ¿Una película?

Federico Celada: ‘El viaje a ninguna parte’, que es la película que yo recomiendo a todo actor que, como yo, no tenga apoyo ni familia para saber de dónde viene esta profesión, saber quién la ha puesto en pie, quién la ha levantado.

Roxana Esteve: ¿Y un libro?

Federico Celada: Y libro… No es un libro; ‘Los episodios nacionales’ (la colección).

Roxana Esteve: Fede, ¡ha sido un placer!

Federico Celada: Igualmente, Roxana.

Facebook: Federico Celada

Instagram: fEdE CELADA (@federico celada)

Fotografo: es guille_ruizmantilla

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roxana-esteve
Cantante lírica, actriz, dramaturga y RRPP de teatro. Debuté a los 14 años en Zarzuela, siendo la tiple cómica más joven de España, realizando mi carrera lírica con las principales compañías del país. Pasé al teatro clásico, perteneciendo durante quince años a la Cía. Titular del Teatro Español a las órdenes de Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero. Comencé en el mundo de la dramaturgia con las obras “Aventuras en el jurásico”, “Los alumnos de Merlín” y “Vecinas”, Actualmente acabo de terminar mi primera novela “Dos mujeres sí pueden ser amigas”.

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