Cristóbal Garrido / Sharonne: ¡Sencillamente entrañable!

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Cristóbal Garrido es la maravillosa persona que creó a Sharonne. Con 27 años de experiencia en el mundo del espectáculo y un amplio currículo como estupendo actor y cantante llegó a la segunda edición de ‘Drag Race España’ y, gracias a su talento y prodigiosa voz, consiguió la corona. Garrido destaca por sus imitaciones y  caracterización, consiguiendo mimetizarse con las grandes divas de la canción. Formó parte del dúo Shimai, en 2018, y ganó la primera la primera gala de ‘Tu cara no me suena todavía’, en Antena 3, con su soberbia imitación de Olga Guillot y la canción ‘Soy lo prohibido’. En la actualidad, Sharonne brilla junto a 12 maravillosos huéspedes más del genial musical ‘Gran Hotel de las Reinas’ en el Teatro Calderón de Madrid, con dos maestras de ceremonias excepcionales como son Supremme de Luxe y Paca la Piraña.
En esta conversación nos meterá en su piel y en la de su espléndida drag.

Roxana Esteve: Erase una vez un niño llamado Cristóbal que…

Cristóbal Garrido: Pues… era una vez un niño llamado Cristóbal que soñaba más que los demás de una manera bastante a lo grande y que vivía en su mundo totalmente feliz, porque yo cuando estaba en el colegio soñaba con hacer lo que estoy haciendo ahora, soñaba con estar en teatros trabajando, haciendo televisión, dedicarme al mundo del espectáculo. Perteneciendo a la familia que pertenecía y no estando en una ciudad muy grande, porque yo me crie en Sabadell, donde casi no había en aquel entonces grupos de teatro donde poder empezar, recuerdo que mi padre me propuso entrar en el cuadro de teatro amateur de una parroquia que era bastante conocida y que hacía cosas muy chulas y tal, pero yo me decía, “ ¡No me veo en un teatro de parroquia, no me veo, yo quiero otra cosa!”, “¡Quiero hacer teatro!”. Y tuve la suerte de que mientras yo estudiaba se montó la primera escuela de arte dramático del Vallés, que tocaba Sabadell, Manresa, Tarrasa, etc. Porque en Barcelona ya había opciones pero yo era muy pequeño para irme a Barcelona, y recuerdo que cuando vi la noticia estaban acabando la escuela y fui, me recibió la que luego fue mi profesora y me dijo: “¡Pues, eres el alumno número uno!”. Fui el primero que se apuntó en esa escuela, y ahí empezó todo y ahí fue donde dije, ¡Aquí tengo que dar forma a todos estos sueños!

Roxana Esteve: Eres bellísimo como hombre y como mujer ¿Qué define a Cristóbal? 

Cristóbal Garrido: Mira, una de las cosas que siempre digo y que me han enseñado mis padres, es que lo que tú siembras es lo que recoges, y más vale que no siembres males porque es lo que vas a recoger.  Yo soy muy de la idea de que lo que haces es lo que tienes, y nunca hagas lo que no quieras ¡Yo soy de ese parecer! En esta profesión, algunas veces, el egocentrismo y el egoísmo están a la orden del día y, en ocasiones, (no te voy a engañar) ¡Funciona! Porque yo conozco a mucha gente a la que le funciona, porque, a veces, tienes que ser un guerrero apartando cadáveres en la batalla para conseguir llegar a donde quieres. Ese tipo de guerrero no es el que yo quiero ser; yo quiero ser un guerrero de luz y nunca he tenido que apartar a nadie, porque no me aporta. Creo que es desgastar demasiada energía y yo siempre he hecho lo que he creído que he tenido que hacer de la mejor manera y, tal vez, he tardado más porque yo ahora mismo en el mundo que estoy he llegado con 46 años, pero tampoco creo que sea ningún mal. Mucha gente como mis hermanas me dicen, “¡Por fin empiezan a ver lo que haces, lo que te ha costado!” Y yo siempre les digo que no es una cuestión de que me haya costado más o menos, es una cuestión de que todo el camino que he llevado lo he disfrutado y he aprendido y he vivido en un anonimato que ha sido muy chulo, pues he hecho de corista de grandes cantantes, he bailado con Carmen Sevilla, con Marifé de Triana, con Manolo Escobar… He sido cuerpo de baile de ellos en programas de televisión, en galas… He salido de gira con Natalia cuando salió de Operación Triunfo, con Merche… He tenido épocas de bailarín, épocas de cantante, épocas de actor. He tenido muchas épocas, pero siempre acompañado del personaje de Sharonne, porque cuando yo decidí hacerlo tenía 25 años y siempre lo estuve combinando con todo eso. Ha sido un camino paralelo; por un lado, el camino de Cristóbal y por otro, el camino de Sharonne.

Roxana Esteve:  El mítico RuPaul dio la receta de su look drag: “Una parte de Cher, dos partes de David Bowie, una parte de Diana Ross y dos cucharadas colmadas de Dolly Parton” ¿Cuál es la receta de Sharonne?

Cristóbal Garrido: No te sabría definir exactamente el tanto por ciento de cada una, pero sí te diría que es un mucho de Cher, un bastante de Bette Midler, un buen puñado de Glenn Close y muchos condimentos de muchísimas cantantes negras como Jackson, Whitney Houston y Tina Turner, ¡sin ese condimento no estaría cocinada del todo!

Roxana Esteve: ¿Estudiaste canto?

Cristóbal Garrido: No, no estudié canto. Cuando hice arte dramático teníamos clases donde nos enseñaban a proyectar la voz para estar encima del escenario, entonces yo, desde muy jovencito, aprendí a respirar. Y lo que me sirvió mucho también fue empezar desde muy joven a hacer yoga, porque yo con el yoga aprendí mucho sobre la respiración. Saber cantar es saber respirar, saber proyectar la voz, y después el oído, que si no lo tienes creo que es algo que cuesta mucho educar (que yo conozco mucha gente que no tiene oído), porque no tienes esa musicalidad en tu cerebro para entender las notas, y hay gente que yo creo que de manera natural, sí lo hemos tenido. Yo presumo de tener ese don que diría que me ha dado Dios, la naturaleza…

Roxana Esteve: ¿Cuándo descubriste la valía de tu voz?

Cristóbal Garrido: Yo canto desde siempre a mi manera y no sabía que cantaba. Fue un poco por accidente, me presente en un local cuando empezaba a hacer de Sharonne, porque la compañía en la que trabajaba no funcionaba y se iba a disolver. Y dije: “pues, voy a empezar por este camino, porque a lo mejor creándome un personaje puedo ir sobreviviendo”. Y cuando me presenté a este lugar donde traían drag de Nueva York, que hacían unos shows maravillosos, había colas para ir, que se llamaba la Diva, y estaba en Barcelona en un sitio precioso, y el dueño me dijo, “¿Tú cantas en directo? Porque aquí, la gente que viene a trabajar canta en directo”. Le dije que sí. Yo no había cantado nunca, el director de la compañía de teatro que teníamos era un actor de La Cubana y con él hacíamos mucho humor, mucha comedia mezclándolo con música y con el playback, pero no se cantaba. En aquel entonces no existía internet y si querías una base instrumental, recuerdo que en Barcelona había una sitio que se llamaba Lledó. Yo tenía unos amigos que viajaban a Nueva York y, a veces, me traían hasta de Fran Sinatra y por eso, sé muchos temas de Fran Sinatra que era de lo que más me traían. Ahora es más fácil con internet bajarse esas bases pero antes era muy complicado. Recuerdo que cuando dije que tenía una audición para trabajar en este sitio y que tenía que cantar, una amiga que era cantante me dejó la base instrumental de ‘New York, New York’ para la audición.

Roxana Esteve: ¡Toma ya, casi nada!

Cristóbal Garrido: Me lo preparé, me fui y me contrató. A partir de ahí, empecé a trabajar y, como me asustaba mucho actuar en directo yo le decía al jefe, “Es que yo soy más teatral. Yo hago también unos monólogos muy divertidos y, si quieres que cante, pues luego yo te canto una canción”.  Entonces empecé cantando una canción, porque me asustaba y, además, no tenía repertorio. Él me dijo “¡Vale!” Y cantaba una canción, pero también le gustaba mucho la parte teatral, porque no había nadie allí que lo hiciera. Y así fui tanteando el terreno. 

Roxana Esteve: Se nota que disfrutas mucho cantando ¡Eres un artista muy completo!

Cristóbal Garrido: Yo siempre digo que yo soy un artista que ha disfrutado y disfruta de muchas disciplinas en las que me he decidido a crecer, como es la danza la música la interpretación, la voz… El drag es un arte donde puedes poner todas las disciplinas que quieras, hay un amplio abanico en el que decidir a dónde quieres ir, pero es un arte que también tiene que ser disciplinado. Mucha gente empieza a hacer de drag por un gusto personal de conocerse a un nivel emocional, sexual y saber hacia dónde quiere llevar su vida. Y después está ese otro drag que tiene claro que es un artista y que quiere comunicar su mensaje a través de monólogos, de playback, música en directo, hay algunos que son músicos y son tantas las opciones… que te permite ser libre dentro de todas las disciplinas artísticas. 

Roxana Esteve: Cuando estas de Sharonne eres otra, pues como decía RuPaul, “Todos nacemos desnudos y el resto es drag…”   

Cristóbal Garrido: Uno no deja de ser la propia máscara del teatro. Tú cuando haces teatro aprendes a colocarte la máscara y a quitártela, y tengo muy claro que cuando soy Sharonne soy una máscara y la utilizo para comunicar mi mensaje y para lanzar mi arte donde haya gente que quiera recibirlo y disfrutarlo. Y cuando soy Cristóbal soy una persona totalmente distinta. En mi casa, por ejemplo, no tengo nada de Sharonne, en mi dormitorio no tengo ni una foto de Sharonne ni un zapato ni un tacón, no tengo absolutamente nada, porque me gusta también desconectar. Supongo que el hecho de que sea géminis me hace vivir esa doble vida, dos historias diferentes… Y me gusta esa separación. Sharonne es el personaje que más me ha acompañado, igual que cuando hacía ‘The Hole Zero’, haciendo durante dos años de Dj Lucy o de MC, son personajes que te acompañan durante un tiempo y luego te dicen, ¿Te da pena dejarlos? ¡Pues no! A mí nunca me ha dado pena dejar un personaje, porque es un personaje y la persona soy yo. Sí es cierto que Sharonne es mi álter ego, que ha ido creciendo conmigo y no es lo mismo cuando empezó conmigo que yo tenía 25 años, que la Sharonne que han podido ver ahora; es distinta y lógicamente, he aprendido de mis vivencias como Cristóbal, con las que he ido nutriendo el personaje, pero eso no significa que seamos la misma persona.

Roxana Esteve: En este momento, ¿Por qué crees que el mundo drag está resonando tan profundamente con la gente?

Cristóbal Garrido: Creo que porque estamos hambrientos de novedad  a un nivel artístico, y estamos viendo realmente que es un arte que tiene mucho que ofrecer y que, hasta ahora, había quedado un poquito oculto en los bares nocturnos, en la clandestinidad… Ahora estamos viendo que puede ser también un arte que ocupe programas de televisión, grandes escenarios (no solamente los pequeños). Hace tiempo, cuando estaban en auge Diabéticas Aceleradas por el tema del cabaret y también estaba la Terremoto de Alcorcón, recuerdo un dominical que leí en el que les hacían unas fotos en un teatro y decían, en aquel entonces, que el arte drag debía ocupar los teatros, porque entonces no había nada. Han llegado ‘La Jaula de las Locas’ o ‘Kinky Boots’ a los musicales y han llegado también historias de LGTBI que son maravillosas, pero en aquel entonces, no había nada, no había un musical donde se travistieran. Era impensable que un espectáculo de drags al uso pudiera estar en un teatro y, con el tiempo, hemos ido abriendo más la mente, somos más libres, hemos conseguido muchos más derechos. La gente empieza a verlo de otra manera, y artísticamente también, al ver que es un arte en donde confluyen muchas disciplinas. Y, ¿por qué no van a estar también en televisión o en un gran escenario, como es el del Teatro Calderón? 

Roxana Esteve: A mí, me emociono muchísimo veros el día del estreno ¡Os lo merecéis! Por vosotros, y por aquellos que sufrieron tanto en la clandestinidad e incluso les costó la vida. Cristóbal, ¿a qué tienes miedo?

Cristóbal Garrido: Pues no sabría decirte… Mira, cuando se fue mi padre hace cuatro años me enfrenté a muchas cosas a las que tenía miedo. Yo creo que ése fue un punto de inflexión, porque cuando perdemos un padre o una madre hay un vacío que nunca se va a llenar ni se va a ocupar de por vida. Empiezas a entender que así es la vida y que las cosas son así, y da igual si es más joven o más mayor; es tu padre o tu madre, y se va. Eso hizo que me planteara muchas cosas, porque yo tenía muchos miedos, muchas fobias que eran  totalmente superables: tenía miedo, por ejemplo, a las ratas, a subirme a un barco, porque una vez me subí y me mareé; tenía miedo a cosas así y cuando mi padre se fue, decidí enfrentarme a ellas, tenía mucho miedo a irme y enfrentarme a lo desconocido. Siempre he sido una persona que en una época de mi vida sufrí ansiedad y eso me acarreó muchísimos muros que yo me ponía delante para no hacer cosas.

Roxana Esteve: ¿Sufriste bullying en algún momento?

Cristóbal Garrido: No, nunca. Tuve ansiedad a raíz de un accidente que tuve y fue muy dolorosa la rehabilitación, el volver a trabajar o subir a un escenario me costaba muchísimo. Temblaba, tenía sudores y todo fue a raíz de ese accidente actuando.

Roxana Esteve: ¿Qué pasó?

Cristóbal Garrido: Estaba actuando en el festival de calle de Tárrega y habían hecho un mal montaje: no anclaron bien las luces y con un poco de aire se vino todo abajo. Tengo un recuerdo que no se me olvidará en la vida; estaba en el final de la actuación, era un musical divertido, de risas, de personajes muy locos y recuerdo ver cómo el público estaba riendo, bailando y de pronto… pasaron a poner caras de horror y empezaron a gritar. Y esa sensación de estar en un escenario y decir, “¡Uy! Aquí hay algo que no va bien”. Y lo siguiente, noté como se me caía encima todo el montaje. Estuve  bastante tiempo fuera de circulación, recuperándome, porque aquello me dejó secuelas. Yo era muy joven, no sabía cómo afrontar algo así; me cayó todo en la espalda y en la cabeza y me reventó una historia a nivel auditivo que durante muchísimos años y todavía (a veces), me provoca vértigo, y ese aislamiento me provocó ansiedad. Con el tiempo hice terapia y lo acabé de superar cuando mi padre partió. En aquel momento le das importancia a muchas cosas que no la tienen y hay que enfrentarse a todo. Y eso lo decidí ¡fíjate! en ‘The Hole’ cuando dijeron que tenía que hacer de MC y que tenía que ir cantando con una rata en brazos. Yo no me lo podía ni imaginar y yo misma me dije, ¡Por mis cojones, lo voy a hacer! Y me empecé a enfrentar a un montón de miedos. O lo de subir a un barco; me salió un trabajo de llevar la dirección artística de un barco y dije, “¡Que me voy, me da igual! Si me pongo malísimo que me recojan con un helicóptero”. Enfrentarme a esas cosas es de lo mejor que he hecho.

Roxana Esteve: ¿Te da miedo o vértigo envejecer?

Cristóbal Garrido: No me da vértigo, al contrario, pienso en ello como una época de descanso. Tengo 46 años y, en 14, entro en los 60, que es cuando hay que pensar en la jubilación. Pienso que en el momento en que no pueda seguir haciendo lo que hago, espero para entonces, poder haber ahorrado un poquito, tener mi colchoncito o haberme buscado la vida de otra manera para poder relajarme y disfrutar de la vida más, aunque yo hago ahora lo que me gusta.

Roxana Esteve: ¿Por qué no hay una academia para drag?

Cristóbal Garrido: Yo creo y siempre he aconsejado a la gente que no se dedica al teatro el hacer alguna vez un cursito intensivo; enfrentarse a ponerse delante de la gente, a jugar a ser alguien que no son, creo que son ejercicios que te ayudan a conocerte mucho más, a descubrir muchas facetas y a perder miedos. Una escuela solo y exclusivamente de drag podría estar bien, pero yo creo que a lo mejor las escuelas de teatro tendrían que ampliar. Recuerdo que cuando empecé a estudiar mi profesora me dijo, “podemos dirigir nuestras clases a varias cosas: a que sepáis cómo funciona una compañía y a crear vuestra propia compañía, a formaros para que entréis en una escuela superior como la de Barcelona, o que por vosotros mismos podáis crear personajes y estar preparados para hacer castings… Tú podías escoger y yo elegí el aprender a crear mi propia compañía, y estuvimos 6 o 7 años danzando por ahí. 

No tener esa opción de profesionalizarse como drag, quizá también es porque todavía el mundo del drag no está considerado como un arte dentro del teatro. Todavía sigue siendo trabajo de discoteca y, en muchas ocasiones, mal pagado. ¿Te puedes profesionalizar como drag? Es difícil, no nos engañemos. Poco a poco está creciendo y estamos viendo programas como ‘Drag Race’, el de ahora ‘Reinas al Rescate’ o como éste. Empieza a haber más personajes que se dedican al drag, o drags que pueden tener su propio espectáculo. Creo que con el tiempo llegaremos a un punto donde realmente el drag va a estar mucho más presente en las artes escénicas y entonces puedas ir a la escuela a profesionalizarte. Todavía no es una profesión como para que mucha gente pueda dedicarse y vivir de ello y, si te fijas, mucha gente que se dedica a hacer drag tiene dobles trabajos, tiene una vida nocturna de drag y, de día, trabajan en otras cosas. Todavía nos falta un poquito más para conseguirlo. 

Sí puede ser que hacer un curso de drag pueda servir para alguien que quiera aprender lo del maquillaje, tacones, el vestirse… Pero yo me lo tomo desde la parte de profesionalizar lo que a ti te gusta, porque es un arte escénico.

Roxana Esteve: ¿Deberían prepararse más?

Cristóbal Garrido: A mí siempre me ha gustado formarme, hacer cursos, conocer, pero eso va más con la persona, como el actor que hace teatro; hay miles de actores formándose y no todos van a acabar trabajando. Hace poco leí un artículo donde decía que hay un tanto por ciento muy bajo de actores que se pueden dedicar a esto, un 9% o así. Con el drag es un poco lo mismo; si llegáramos a profesionalizarlo habría mucha gente muy preparada, luego el factor constancia y después, el talento. 

Roxana Esteve: ¿Crees que todas tus compañeras valoran estar en el Teatro Calderón?

Cristóbal Garrido: No sabría qué decir. Yo sé que para mí fue una felicidad saber que íbamos al Teatro Calderón de Madrid, porque además, cuando yo vine a Madrid con 19 años la primera vez, tenía en la cabeza poder actuar en un teatro de aquí y venía a ver teatro y veía a Pavlovsky, que era maravilloso, era un maestro y referente LGTBI buenísimo de la época. Siempre que podía pagaba mi entradita y me iba a verlo. Recuerdo  que me fui a ver a Psicosis González al Cabaret Berlín y me pareció maravilloso ¡la amé totalmente! Entonces, en este punto de mi vida donde hay gente muy joven, no sé decirte si sabrán valorarlo. A lo mejor ahora no, y quizá más adelante echen la vista atrás y digan, ¡Guau, yo estuve allí! A veces, cuando somos jovencitos no valoramos cosas y las valoramos después ¡Yo hice aquello, qué fuerte…! ¡Mira ahora dónde estoy y cómo lo echo de menos! o ¡Me hubiera gustado valorarlo más!

Roxana Esteve: ¿Qué le recomiendas a las personas que están indecisas, que tienen miedo y que no saben cómo decírselo a sus familias? o decir, ¡quiero ser drag!

Cristóbal Garrido: Es que a mí no me gusta ni recomendar ni aconsejar, porque nunca creo que yo sea la persona indicada para dar un consejo. Yo creo que cada uno tenemos nuestro camino y de una forma natural cada uno sabemos en qué momento queremos dar el paso. Además, forma parte de nuestra evolución como ser, no puede venir nadie a dar un consejo o a empujarte para que des un paso; los pasos tenemos que darlos solos y cada uno va a encontrar su momento.

Roxana: Tu familia, ¿te ayudó?

Cristóbal Garrido: A mi familia le costó. Desde muy jovencito vieron que yo me disfrazaba, hacía teatro… Y por eso no fue tanto choque. Además tuve a mis hermanas de por medio que hablaban con mis padres, que eran personas más mayores y que tenían sus miedos y sus cosas, y ellas también ayudaron a que pudieran entenderlo. Les costó pero tuvieron su tiempo y lo hicieron de una manera impresionante. Me hace mucha gracia ver cómo mi madre con mi chico se la lleva del brazo y se van ellos a merendar; eso en la época en que yo lo comuniqué era impensable.

Roxana Esteve: Pero, si da en una familia muy dura y dictadora, ¿Cómo puede o debe decirlo? ¿Debe ocultarse o debe ser valiente?

Cristóbal Garrido: Si está en una familia que es tan difícil es todavía más difícil dar un consejo, porque no estamos en su piel, no vivimos dentro de ese cuerpo para saber cómo se siente esa persona ni sabemos cómo esa familia puede rechazarlo o hacerle daño.

Solo diría a la gente que todavía no ha dado el paso de ‘Ser como Son’, que la vida es una y cuanto más tiempo tardemos en aceptarnos, menos tiempo vamos a tardar en arrepentirnos

Roxana Esteve: ¡Gracias! Eres muy especial, por donde pasas tienes un aura y sé que vas a ayudar a mucha gente.

Cristóbal Garrido: ¡Te lo agradezco! Lo que estoy viviendo ahora con este último programa que hemos hecho de ‘Reinas al Rescate’, que solo se ha emitido un capítulo, y los mensajes de gratitud de la gente que lo está viendo y que estemos tocando el corazón de tantas personas es muy bonito, es algo que no me esperaba vivir y estoy muy agradecido ¡Cada día que me levanto agradezco lo que me toca vivir!

Fotografías de Mista Studio

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Cantante lírica, actriz, dramaturga y RRPP de teatro. Debuté a los 14 años en Zarzuela, siendo la tiple cómica más joven de España, realizando mi carrera lírica con las principales compañías del país. Pasé al teatro clásico, perteneciendo durante quince años a la Cía. Titular del Teatro Español a las órdenes de Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero. Comencé en el mundo de la dramaturgia con las obras “Aventuras en el jurásico”, “Los alumnos de Merlín” y “Vecinas”, Actualmente acabo de terminar mi primera novela “Dos mujeres sí pueden ser amigas”.

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