Día Mundial del Aperitivo

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Vermut + Tapa = ¡Aperitivo!

Desde 2019, todos los 19 de septiembre se celebra el ‘Día Mundial del Aperitivo’, una costumbre muy española.

El aperitivo es la comida “ligera” que se toma para abrir el apetito, antes de la comida principal del mediodía, aunque también se ha convertido en un habitual de nuestro país antes de la cena. Antiguamente se acompañaba con vermut, pero con el paso de los años la palabra ha adquirido también un sentido genérico para definirlo como cualquier bebida con unas tapas. Y de ello proviene la expresión de, “¿Quedamos para tomar el vermut?”.

Una de Trivial: ¿Fuimos los españoles los inventores de esta tradición? O quizá, ¿Fueron los italianos?¿Listos para averiguarlo? 3, 2, 1… ¡Vamos allá!

¡Ninguno de los dos! Nació en el siglo V a.C, cuando Hipócrates, el célebre médico y filósofo de la Antigua Grecia inventó una bebida amarga a base de vino y flores de ajenjo, que se tomaba para reabrir el apetito obtenido así, lo que en la Edad Media fue llamado “vino hipocrático” o, sencillamente, vino de hierbas.

Sin embargo, se convirtió en una especie de costumbre social a finales del siglo XVIII en Italia, cuando el licorista Antonio Benedetto Carpano inventó el vermut a partir de un vino blanco fusionado y endulzado con quina y más de 30 variedades de hierbas, flores, y especias.

El vermut de Carpano:

Carpano, con 21 años, trabajaba como asistente en la tienda de vinos de Luigi Marendazzo en la Piazza della Fiera, frente al Palacio Real de Saboya, en Turín. El establecimiento contaba con todo el reconocimiento de la alta sociedad. Carpano decidió aprender y experimentar la destilería inspirado en la tradición y las recetas de su ciudad natal Bioglio Belese. Su ensayo partió del vino blanco pensando que sería una bebida más adecuada para las damas que los fuertes vinos tintos locales. En 1786, Carpano le muestra su experimento a Marendazzo y éste le concede el beneplácito de venderlo en su tienda y enviarlo al Palacio Real para que el Duque Vittorio Amadeo III lo probara.

Cuando el duque saboreó la increíble y equilibrada mezcla decidió cancelar su suscripción anual de Rosolio (licor derivado de los pétalos de rosa) y darle la bienvenida a la versión de la fórmula del vermut de Carpano como licor oficial de la realeza.

¡Oh, bendito Sr. Carpano, inventor del vermut de aspecto moderno y en consecuencia, del  maravilloso  aperitivo!

El vermut llega a España:

El sabor del vermut poco a poco se fue expandiendo por el mundo. En la década de los años 1840 aparece en Madrid y en Barcelona como un producto de importación de elevado coste. Después de estar en Italia dio un salto hasta Francia gracias a Noilly, que consiguió una versión diferente (el blanco) con tintes más secos que el típico Rojo de sabor dulce de Carpano, para luego a mediados del siglo XIX pasar a España gracias a la receta de Augustus Perucchi, con una combinación de aromas y sabores ¡espectacular!

Vermut ‘Made in Spain’:

Los primeros vermuteros se instalan en Reus, pero en 1876 y de la mano de Perucchi, en la mítica Casa ‘Montana Perucchi’ de Barcelona, fundada en 1886, fue el primer vermut elaborado en España y la que se vanagloria de ser la casa que suministraba el ‘Vermouth Perucchi Gran Reserva Dorado’ a la casa Real Española.

Una vez dio el salto a nuestro país el vermut se convirtió en una bebida que se consumía en círculos de intelectuales y políticos.

Y, pronto, se convirtió en una de las señas de identidad de nuestro país. Además, porque lo que se toma suele acompañarse de alguna tapa, que sí es un invento español del siglo XIII.

¿Conoces el origen del nombre de ‘la tapa’?

Cuenta la leyenda que una vez en Cádiz, Alfonso XIII se encontraba tomando algo en una taberna y entró un fuerte viento, de manera que, para evitar que la arena entrara en la copa del rey, un camarero la tapó con una loncha de jamón. Cuando pidió otra copa, el rey dijo, “¡Con tapa!” en alusión a la loncha. También se dice que esa misma “tapa” de jamón se usaba en realidad para evitar que entraran las moscas en las copas que se tomaban. Además, el rey se dio cuenta de que el vino que le ofrecían, si lo tomaba acompañado de algún que otro alimento, le sentaba mejor. Por ello, creó una ley para que en todas las tabernas de España se sirviera algo de comida con cada bebida alcohólica.

El aperitivo perfecto (recomendación):

Os recomiendo 17 espacios ideales, en Madrid, para los que se confiesan apasionados de las tapas.

Yo soy una auténtica “chalá” de las tortillas de patata. Te revelo mis lugares preferidos donde tomarás tortillas deliciosas y jugosas:

Restaurante La Primera (C. Gran Vía, 1).

Restaurante cántabro donde su deliciosa tortilla de patata (No está en carta, pero se puede pedir el pincho) la ensaladilla rusa, las croquetas de lacón y huevo cocido, las anchoas de Santoña, las rabas, los buñuelos de bacalao y cualquiera de los tartares son algunas de las tapas que hay que probar si se va a tomar el vermut.

Picolisto (Mercado de San Miguel, Pl. de San Miguel, s/n)

¡Mi último gran descubrimiento! Sus tortillas te harán explotar las papilas gustativas. Son tortillas ¡Absolutamente deliciosas! Elaboradas con patatas ecológicas, huevos camperos, hechas en el momento en menos de 90 segundos y añade los toppings que más te gusten: cebolla caramelizada, guacamole, salmorejo, pato confitado y salsa hoisin… Por supuesto, sin abandonar la clásica tortilla de patata así como los bocadillos ¡Se te quitan todas las penas!

El 5 de Tirso (Plaza de Tirso de Molina, 5).

La taberna recupera la tradición de las tascas castizas de toda la vida. Aquí puedes disfrutar desde la típica Gilda (exquisita combinación entre piparra dulce y anchoas de Santoña), pincho de tortilla, espectaculares torreznos, calamares o boquerones fritos…, ideales para acompañar cualquier vermut, vino o caña.

Casa Dani (Cl. de Ayala, 28) (Planta G del Mercado de la Paz).

Saborea su tortilla de patata, callos a la madrileña y afamados menús en un local castizo de ambiente popular ubicado en un mercado.

El barrio de La Latina está plagado de locales castizos idóneos para un fantástico aperitivo. Déjame que te recomiende mis preferidos:

Juana la Loca (Pl. de Prta de Moros, 4)

En Juana la Loca no puedes perderte el pincho de tortilla con ese saborcito dulce de la cebolla caramelizada ¡exquisito! El roast beef, el solomillo con sobrasada y el huevo trufado también forman parte de mis imperdibles.

La Musa Latina (Cost.ª de San Andrés, 12).

Además de su riquísima tortilla, no dejes de probar el hummus de berenjena, los tacos de ropa vieja y los tomates verdes fritos.

“Los domingos, y festivos todo sabe más rico” Así que, cuando se celebra el Rastro, tienes sitios divinos de tapeo. Por ejemplo: ¿Te vuelves loc@ (como yo) con los caracoles? Te comento dos tabernas de toda la vida, muy cerquita la una de la otra:

Los Caracoles (C. de Toledo, 106).

Fue inaugurada en 1982 pero antaño, en el mismo número, existió la Casa Juan Bueno, antigua taberna que lucía una señorial barra de estaño y espejos cóncavos. Además, de su especialidad (los caracoles moro) picantes, en su punto que están de ¡Toma pan y moja!  El vermú de grifo es estupendo e insuperables son los camareros tirando la cerveza. Si a tu acompañante le dan repelús los caracoles siempre podría mojar en tu salsa o que pida las croquetas y así, en un descuido tú también podrás probarlas ¡Marchando una de caracoles!

Restaurante Casa Amadeo los Caracoles (Pl. de Cascorro, 18).

En el corazón del Rastro, el local cuenta con una decoración tradicional, un ambiente muy auténtico y un tapeo de lo más castizo (opción para los acompañantes tiquismiquis) con sus callos, el bacalao rebozado, oreja adobada, manitas de cerdo, codillo, cangrejos de río…

Y, ¿las sardinas? ¿Qué me dices de las sardinas? Madrid no tendrá playa ¡Vaya, vaya!, pero tenemos los mejores restaurantes en los que chuparse los dedos, comiéndolas.

Bar Santurce (Plaza General Vara del Rey 14 – El Rastro)

La pequeña tasca, inaugurada en 1977, tiene las sardinas a la plancha como especialidad. También podrás disfrutar de una caña bien tirada o un vermú, acompañados por una gran variedad de tapas como los calamares y los pimientos.

¡Ay! Las gambas… ¡Otra delicia para tu paladar! Me encanta tomarlas en:

Taberna La Paloma (C. de Toledo).

Mi pequeña taberna del barrio donde me crié ¡Todo un clásico! El marisco te lo venden al peso y está fresquísimo todo. Allí debes pedir el doble de gambas a la plancha, unos poquitos bígaros, las nécoras especiales, una ostra y una (o dos) cañas bien tiradas.

Si eres fan de las patatas bravas:

Docamar (C. de Alcalá, 337).

Es una opción inmejorable para unas bravas espectaculares y las alioli además, tienes un tapeo típico muy bueno como la oreja a la plancha y el adobo.

Taberna & Media (C. de Lope de Rueda, 30).

Es otra estupenda opción para unas bravas con unas patatas tipo buñuelos. Y no te marches sin probar La tortilla de callos y, cómo no, las croquetas crujientes de jamón ibérico.

Confieso que también soy adicta a las croquetas, uno de los bocados (de origen francés) más exquisitos… ¡Cuidadito con la gente a la que no le gustan las croquetas! Esa gente… ¡no es de fiar!

Además de Bodegas la Ardosa, que te hablaré más adelante, tienes otra buenísima opción:

Casa Julio (C. de la Madera, 37). Buenísimas croquetas, en especial las de picadillo, las de espinacas con queso gorgonzola y pasas, las de morcilla y las de queso azul. Puedes pedir una ración de ellas, variadas.

Mi imperdible para unos deliciosos mejillones al vapor:

El Barril de las Cortes (Carrera de S. Jerónimo, 17). Todo el marisco es de primera y, si te quedas y decides entrar al restaurante, no te pierdas sus arroces, sus pescados de anzuelo o su torrija.

Mis sitios imperdibles de vermut son:

Bodegas la Ardosa vermut (C. de Colón, 13).

Las alcachofas, espectaculares, los buñuelos de bacalao son para arrodillarse a rezar y la cerveza se tira… ¡como Dios manda! Ah, y el vermut de grifo proviene de Reus.

La Perejila (C. de la Cava Baja, 25).

Un local muy folclórico donde el  vermut de grifo está en su punto. Y no olvides probar la cazuelita de albóndigas, el pulpo y el vino de naranja

El Anciano Rey de los Vinos (C. de Bailén, 19, 28013 Madrid).

Más de 100 años de historia entre la Catedral de la Almudena y el Palacio Real donde antiguamente  se servía café de puchero, aguardiente y té, como en otras tabernas de la época.

Y, ¡Sanseacabó, que es la hora del aperitivo!

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Cantante lírica, actriz, dramaturga y RRPP de teatro. Debuté a los 14 años en Zarzuela, siendo la tiple cómica más joven de España, realizando mi carrera lírica con las principales compañías del país. Pasé al teatro clásico, perteneciendo durante quince años a la Cía. Titular del Teatro Español a las órdenes de Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero. Comencé en el mundo de la dramaturgia con las obras “Aventuras en el jurásico”, “Los alumnos de Merlín” y “Vecinas”, Actualmente acabo de terminar mi primera novela “Dos mujeres sí pueden ser amigas”.

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