¿Cuál es el origen del Día de la Madre?

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El Día de la Madre es una de las fechas más especiales de nuestro calendario, siendo el tercer día festivo más popular en el mundo, solamente superado por la Navidad y la Pascua de Resurrección.

Aunque podemos verlo como un día demasiado comercial, también es uno de esos días en que todos debemos reflexionar y homenajear la figura de nuestras progenitoras.

En España, esta efeméride tan relevante, ¿Por qué que no tiene una fecha fija en el calendario?, ¿Por qué se celebra siempre el primer domingo del mes de mayo?

Responder a estas preguntas es como comenzar la casa por el tejado, así que comencemos la historia desde su origen:

La celebración de la maternidad está presente en básicamente todas las civilizaciones de la historia.

El origen del Día de la Madre se remonta a la antigua Grecia, donde rendían honores a la diosa Rhea, madre de los dioses griegos Zeus, Poseidón y Hades.

Fue tal su relevancia, que los romanos también decidieron sumarse y le destinaron un día, el 15 de marzo. La jornada recibía el nombre de Hilaria (El Día de la Alegría) en honor a Cibeles, la madre de los dioses, y comprendía tres jornadas de ofrecimientos en el templo de la diosa.

Por su parte, los primeros cristianos convirtieron las celebraciones antiguas en un festejo que honraba a la madre de Jesús, la virgen María, aunque no fue hasta 1854, cuando el Papa Pío IX distinguió esta celebración a los días 8 de diciembre, como la Inmaculada Concepción. En Panamá, desde 1930, se declaró el 8 de diciembre como día para homenajear a todas las madres panameñas.

En 1914 el presidente de Estados Unidos Wilson Woodrow declaró oficialmente que el Día de la Madre se celebraría el segundo domingo de mayo de cada año. Su apoyo a esta fecha fue clave, pero más importante aún fue la labor iniciada anteriormente por dos mujeres:

La primera mujer fue Julia Ward Howe, una abolicionista y activista estadounidense, defensora de los derechos de las mujeres en el contexto sociopolítico de su país.

Julia Ward se casó, en 1843, con el médico y abolicionista Samuel Gridley Howe, pero el Sr Gridley no era ese gran ser humano que predicaba la abolición de la esclavitud ¡No con ella! Tras casarse, el hombre le prohibió hacer vida fuera del hogar, sin poder participar en eventos públicos ni administrar sus bienes. La mujer vivió sometida y dominada bajo la amenaza de perder sus hijos.

En 1876 muere su esposo y al enviudar, Julia Ward había escrito en su diario que iniciaba su nueva vida, y así lo hizo tras liberarse de este zopenco; fue conocida por haber escrito la letra de la canción The Battle Hymn of the Republic, y la Proclama del día de las madres. También fue la autora de ensayos, libros de viajes y poemas, que le valieron llegar a ser la primera mujer elegida para la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, en 1908.

En dicha década sugirió la creación del día de la Mujer y la Maternidad y ella misma constituyó una reunión anual del ‘Día de las Madres’ en Boston (manifestación pacífica y celebración religiosa en las que las protagonistas eran todas las madres que habían sido víctimas de la guerra de Secesión americana), una iniciativa que no obtuvo éxito.

Los pensamientos de Julia Ward en defensa de los derechos de la mujer inspiraron más adelante a Anna Jarvis, también estadounidense, a luchar por la instauración del Día de la Madre.

El concepto moderno del Día del a Madre, se remonta a mayo de 1905 cuando Anna Jarvis, quien es reconocida como la fundadora de esta festividad, quiso rendirle un homenaje a su madre, Ann Reeves Jarvis. La mamá dejó a su hija mucho antes de su muerte, el  deseo de que alguien dedicara un día a celebrar a las madres y ella comenzó una campaña a nivel nacional, para que se instaurase el Día de la Madre el segundo domingo de mayo, de manera oficial, a comienzos del siglo XX.

Su iniciativa tuvo éxito con la anteriormente citada declaración oficial del presidente Woodrow, pero esto ocurrió años más tarde.

Distintos países de otros puntos del planeta, progresivamente, fueron sumándose a esta celebración, aunque no en la misma fecha.

La primera vez que se celebró un Homenaje a la Madre en España fue el 4 de octubre de 1926, aunque no fue de forma oficial. Su finalidad era enseñar a los niños a respetar, no solo a sus madres sino a las madres de los demás y a las mujeres en general. A partir de entonces, la celebración fue ganando terreno por toda España hasta que en 1936, el Ayuntamiento de Breña Baja (las islas Canarias) fue el primero en instituir el ‘Día de la Madre’ de manera oficial en nuestro país el tercer domingo de mayo.

Al terminar la Guerra Civil, y por mediación de la Iglesia, comenzó a celebrarse el homenaje a las madres en toda España el 8 de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada. Es en 1965 cuando el Día de la Madre se traslada en España a mayo, por ser el mes de la Virgen, y se optó por el primer domingo, como hacen por ejemplo en Portugal, Hungría, Lituania, o Sudáfrica.

No obstante, un buen número de países de distintas partes del mundo lo celebran el segundo domingo de mayo como marcó el presidente de Estados Unidos, Wilson Woodrow, y entre estos países se encuentran: Canadá, Alemania, Italia, Bélgica, Croacia, Australia, Bangladesh, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, China o Filipinas.

A continuación, no deben perderse de Julia Ward Howe, la valiente ‘Proclama del día de las madres’ escrita en 1870:

¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas!

Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes.

Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas.

No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia.

Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos.

Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice “¡Desarma! ¡Desarma!”

La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.

En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.

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roxana-esteve
Cantante lírica, actriz, dramaturga y RRPP de teatro. Debuté a los 14 años en Zarzuela, siendo la tiple cómica más joven de España, realizando mi carrera lírica con las principales compañías del país. Pasé al teatro clásico, perteneciendo durante quince años a la Cía. Titular del Teatro Español a las órdenes de Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero. Comencé en el mundo de la dramaturgia con las obras “Aventuras en el jurásico”, “Los alumnos de Merlín” y “Vecinas”, Actualmente acabo de terminar mi primera novela “Dos mujeres sí pueden ser amigas”.

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